martes, abril 21, 2026

HE CONSTRUIDO UN JARDÍN - DIANA BELLESSI


 He construido un jardín como quien hace

los gestos correctos en el lugar errado.

Errado, no de error, sino de lugar otro,

como hablar con el reflejo del espejo

y no con quien se mira en él.

He construido un jardín para dialogar

ahí, codo a codo en la belleza, con la siempre

muda pero activa muerte trabajando el corazón.

Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo

atisba las dos orillas, no hay nada, más

que los gestos precisos –dejarse ir– para cuidarlo

y ser, el jardín.

Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte

hablando en perfecto y distanciado castellano.

Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía

que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.

Ella que nunca pudo el escalpelo del horror

provista de herramientas para hacer, maravilloso

de ominoso. Solo digerible al ojo el terror

si la belleza lo sostiene. Mira el agujero

ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo

en el espejo frente al cual, la operatoria carece

de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.


lunes, abril 20, 2026

Ajedrez - Jorge Luis Borges

 


Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada

reina, torre directa y peón ladino

sobre lo negro y blanco del camino

buscan y libran su batalla armada.


No saben que la mano señalada

del jugador gobierna su destino,

no saben que un rigor adamantino

sujeta su albedrío y su jornada.


También el jugador es prisionero

(la sentencia es de Omar) de otro tablero

de negras noches y de blancos días.


Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonía?

martes, abril 14, 2026

Límites - Jorge Luis Borges



 Límites (Jorge Luís Borges)


De estas calles que ahondan el poniente,

una habrá (no sé cuál) que he recorrido

ya por última vez, indiferente

y sin adivinarlo, sometido


a quien prefija omnipotentes normas

y una secreta y rígida medida

a las sombras, los sueños y las formas

que destejen y tejen esta vida.


Si para todo hay término y hay tasa

y última vez y nunca más y olvido

¿Quién nos dirá de quién, en esta casa

sin saberlo, nos hemos despedido?


Tras el cristal ya gris la noche cesa

y del alto de libros que una trunca

sombra dilata por la vaga mesa,

alguno habrá que no leeremos nunca.


Hay en el Sur más de un portón gastado

con sus jarrones de mampostería

y tunas, que a mi paso está vedado

como si fuera una litografía.


Para siempre cerraste alguna puerta

y hay un espejo que te aguarda en vano;

la encrucijada te parece abierta

y la vigila, cuadrifronte, Jano.


Hay, entre todas tus memorias, una

que se ha perdido irreparablemente;

no te verán bajar a aquella fuente

ni el blanco sol ni la amarilla luna.


No volverá tu voz a lo que el persa

dijo en su lengua de aves y de rosas,

cuando al ocaso, ante la luz dispersa,

quieras decir inolvidables cosas.


¿Y el incesante Ródano y el lago,

todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?

Tan perdido estará como Cartago

que con fuego y con sal borró el latino.


Creo en el alba oír un atareado

rumor de multitudes que se alejan;

son lo que me ha querido y olvidado;

espacio, tiempo y Borges ya me dejan.

lunes, abril 13, 2026

Dime - Alfonsina Storni



Dime

Dime al oído la palabra dulce;

Camoatí zumbador,

Las letras que asomen a tus labios

Han de oler a malvón

Y empacarán insectos en el rojo

Panal del corazón.

Dime al oído la palabra tenue,

Gasa, bruma, vapor...

Fineza de sus signos como leves

Alas de mariposa en la tensión

Del vuelo recto. Peligrosa tela

Urdida en los telares del amor.

Ay, que en los finos hilos de la malla,

Puede morir sin aire el corazón.

Dime al oído de palabras todas

La palabra mejor.

Si puedes, que se escurra de los labios

Modulada sin voz.

Música, de tu boca a mis oídos

Todas palabras son.

Música que adormece bajo el fino,

Rubio vellón,

De los cabellos de la primavera;

Gracia y olor.


viernes, junio 23, 2006

Memorias de un mundial

Mantuvimos una conversación
casi como se contiene
la respiración bajo el agua.
Opinamos sobre todo y sobre nada,
nos miramos pocas veces a los ojos
y casi sin querer
dejamos chocar los dedos índices
sobre la humanidad del cenicero.
De repente brotó la discución
con la inoportunidad y la humedad
de las tormentas de verano.

Yo, nervioso como un verdugo,
desnuqué varias veces un agónico sobre de azucar.
Vos, desmembraste furiosa
los brazos de una medialuna que pedía abrazos a gritos,
y el mozo le practicó un haraquiri
a las naranjas recién llegadas del mercado
mientras gritaba el segundo gol de Argentina.
Después de ese día nunca más nos volvimos a ver.


Raúl Mariscalchi

Pret a porte (colección 2002)

En comunión con los mecenas de la buena imagen.
fornican los hombres pequeños y son fornicdos
de espalda a un bastidor de seda italiana.
Bajo el apremio de gordas carteras y luces sonoras
sólo unos pocos altaneros experimentan malabaricos
ataques craneales avivando el carpe dien
desangrado frente al televisor.
El sexo se hace a la medida de los que exigen
los golpes a la medida de los que castigan
entre linea y linea se ecriben historias
contadas con lengua boba
crónicas de cenicientas desechables
que sólo a cambio de un coito movedizo
serán narradas.


RAUL MARISCALCHI

Retrato de hombre solo

El hueco en las manos del viejo
mordisca las palabras pintadas a pinceladas
en el muro de su frágil memoria.
Con dientes flojos lesiona
un bocado de pan francés,
salado con lágrimas de cocodrilo,
y empuja al vacío un moco endurecido
que por curioso cae entre las pantuflas
y la mugre del piso, como dos cuadras abajo.
Sermonea las paredes cargadas de retratos,
peina con dedos temblorosos
las chatas cabezas de los clavos
libres ya de toda fisonomía.
Baila entre las sillas con un pie sin zapato
mientras aprieta fuerte el nudo de la corbata
para ahogar el llanto.
Llanto de hijo sin padres
Llanto de esposo sin compañera
Llanto de padre de hijos ocupados
Llanto que quedará estrujado
contra el frió vidrio de un portarretrato.


Raul mariscalchi

lunes, junio 19, 2006

Fuga de palabras

De la boca de los hombres
salen palabras
que paren a su vez Falacias.
Estas, sin problemas
se confunden en gordos
diccionarios sin prólogo
y tramposos libros de historia.
Luego de un tiempo desarrollan
un cuerpo multiforme y musculoso
con el que aplalean a las pocas verdades
que existen sobre la tierra.
Verdades a media
que corren chillando
al amparo del tiempo.
Quien las abraza y arrebuja
con sus brazos mutilados
y sin reloj.





Raul Mariscalchi